viernes

Sabiamos no decirnos nada, conservando en apariencias una amistad consolidada, sabiamos no exigirnos mucho: Hola, que haces? convidame un pucho que me tenes abandonada, vos con tu mochila a cuestas yo con la escusa perfecta, para hablar de pavadas... Quizo el destino que esa noche hiciera frio y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oido, y si el diablo se contenta con que dudes un instante, vos y yo y nuestras miserias y esta noche por delante, amor... Un umbral perdido, y ese bar medio vacio, brindamos por el olvido y el espiritu del vino se fue haciendo nuestro amigo, con el corazon en llantas nada mejor que tu lengua abrigando mi garganta, y conga, conga, conga y que siga la milonga amor, que el mozo traiga otra ronda y que pague dios. Quizo el destino que ya no hiciera mas frio...

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