viernes

Él buscaba en su armario, porqué habia perdido la razon, yo escribia diccionarios poder hacer una cancion. No me acuerdo muy bien cuantos besos dejamos en cada esquina, pero imposible olvidarme de aquel cuarto donde aquella noche subió la adrenalina. Y se juntaron Rosario y la Capital, se juntaron el bien y el mal, se juntaron dos almas en una sola, se juntaron Sabina y Piazzolla, se junto una religion que era puro corazón con otra que nunca existió, se juntaron dos camas y no alcanzaba para tanto fuego, tanta acción, tanto descontrol. Elegimos el colchón mas chico, y parecio de dos plazas, cuando el colchon termino bienvenido fue el piso del comedor de su casa: A cada beso caia una estrella, cada arañazo calmaba el dolor.

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