lunes

A un cadete acostumbrado a las corridas, la verguenza ya le pisa los talones, lamentando el precio de sus confeciones, va esquivando ejecutivos por Florida, mientras cruza sin mirar las avenidas se martilla la cabeza sin piedad, vuelve con los ojos llenos de perdón, pero es demasiado tarde y ella le da un beso de esos que humillan a la soledad. Por el centro, todos conocen la historia, del mas pillo y la mas bella del condado y aunque tiene mimentos de poca gloria, es un cuento que merece ser contado.....

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