sábado

A los dos nos gusta que el otro nos diga cuánto nos quiere, pero ninguno de los dos obtuvo nunca lo que quiso. Nunca fue bastante, no nos alcanzó. Tal vez a vos sí te alcanzó. Pero no fue suficiente para mí, que te quise con el alma. Tampoco tuviste en cuenta que además de escuchar “te quieros” hay que demostrarlos. Shakespeare dijo alguna vez: “no ama quien no lo demuestra”.
Dejé que hicieras lo que quisiste, que vinieras cuando quisieras, que hicieras y deshicieras sin importarte nada de mí. La pregunta es: ¿por qué no me dijiste desde el principio que te habías tomado nuestra relación de otra manera? ¿Por qué no me advertiste? Te hubiera amado menos, te hubiera dado menos. Ahora estoy atada a vos y es un infierno. Tal vez tendríamos que haber desafiado a nada ni a nadie.
Lo que más duele es que nunca tuve prioridad en tu vida mientras que vos fuiste todo en la mía.
Me duele verte, escribirte o escucharte. PERO COMO TE AMÉ YO, NO TE VA A AMAR NADIE.

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