lunes

















Cuando la cerveza se calienta demasiado, el cenicero está lleno y el paquete vació, pierdo la cabeza y me siento un desgraciado, como quien tiene por hobby al vino del estío. Trate de que el corazón no me diera explicación, para no derramar lagrimas en tu honor. Y hoy resulta que ayer la princesa se hizo reina: aquel cepillo sin dientes, hoy es el que mejor peina. Ya no deshace el somier aquel amor tan fugaz que en ese cuarto de hotel se declaraba inmortal. Cuando las estrellas iluminan mi pasado, puedo verte de rodillas pidiéndome que vuelva, y hoy en mi ventana veo llover sobre mojado. Trate de que mis ojos no te vieran tan lejos, pero siempre será así mi triste porvenir....

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